viernes, 23 de octubre de 2009

Wildlife Photographer of the Year 2009

Como cada año por estas fechas ya conocemos al vencedor de la Wildlife Photographer of the Year. Este premio, que ya es su cuatrigesimo sexta edición, es el equivalente a la Champions League (o Copa Libertadores al otro lado del charco) de la fotografía de la naturaleza.

El ganador de esta edición es José Luis Rodríguez con una espectacular foto llena de fuerza y belleza. En la foto se aprecia a un lobo ibérico (Canis lupus signatus) saltando un cercado para el ganado. La imagen ganadora es sencillamente espectacular, a mí al menos me ha conquistado. Únicamente se me ocurre citar esta frase de Jim Brandenburg, miembro del jurado, respecto a esta fotografía: "...miles de años congelados en este momento...".

No dejeis de visitar la página del concurso para ver las demás fotografías ganadoras de las diversas categorías.

Actualización 26/10/2009: Artículo sobre la situación actual del lobo ibérico en el diario El Mundo.

viernes, 16 de octubre de 2009

Bienvenido Darwinopterus modularis

Durante el mesozoico existió un grupo de reptiles voladores conocidos como pterosaurios, los cuales fueron los primeros vertebrados en lograr el vuelo activo. Tradicionalmente los pterosaurios se han dividido en dos subórdenes: "rhamphorynchoidea" y Pterodactyloidea. Los primeros, que al final han resultado ser un grupo parafilético, incluyen las formas basales y vivieron desde el Triásico Superior hasta el Jurásico Superior. Por su parte, los segundos incluyen formas muy avanzadas extendiéndo su dominio desde mediados del Jurásico hasta el final de la Era Mesozoica.

Para ilustrarnos las principales diferencias entre ambos tipos pterosaurianos, aquí tenemos a dos voluntarios. Representando a los Pterodactyloidea tenemos a Pterodactylus kochi (izquierda) y por los rhamphorynchoidea a Rhamphorynchus sp. (derecha). Obviamente las diferencias no se limitan a las cuatro aquí expuestas, las demás diferencias son bastante técnicas y he preferido omitirlas.













Rhamphorynchus sp. (derecha) obtenido de aquí. Pterodactylus kochi de aquí.

Hasta la fecha no se conocía una forma intermedia entre ambos grupos, no obstante la situación ha cambiado con la descripción de Darwinopterus modularis. En efecto presenta un batiburrillo de las características de uno y otro grupo. En resúmen, se puede decir que la cabeza de D. modularis es completamente de Pterodactyloidea, mientras que el resto del cuerpo es de "rhamphoryncoidea". Este pterosaurio transicional supone un ejemplo claro de un tipo de evolución conocido como modular o en mosaico, de hay el nombre específico de modularis. La evolución en mosaico supone la evolución diferencial de distintos modulos (partes del cuerpo). Así un modulo de los pterosaurios estaría compuesto por la cabeza y el cuello. Pero, ¿este tipo de desarrollo de donde viene? según los autores del trabajo está muy relacionada con los genes HOX.

En término ecológicos, D. modularis también parece ser la confirmación de un nuevo nicho explotado por estos reptiles mesozoicos: el de depredadores aéreos. Según Lü et al, y basándose en ciertas características de la dentadura, la gran flexibilidad que presentaba en el cuello y la presencia del uropatagio, la membrana que en los pterosaurios basales une el quinto dedo del pie con la base de sus largas colas que les imperdiría un desplazamiento efectivo en tierra, acecharía a otros vertebrados voladores. Otro punto a favor es Darwinopterus coexistió con una varia paleofauna vertebrada voladora, como fueron otros ramforicoideos (Changchengopetus pani), maniraptores emplumados (Anchiornis huxleyi) y mamíferos planeadores (Volaticotherium antiquus).

En resúmen D. modularis nos brinda una importantísima y crucial ventana al paso evolutivo entre los dos tipos básicos de pterosaurios. Ahora, que por pedir que no quede, a esperar la aparición de la forma transicional entre los ornitodiros basales y los pterosaurios.

Actualización 20/10/2009: Como lo prometido es deuda auí os dejo la nueva maravilla crada por el dibujante oficial de la Taberna del Drunkerosteus, Hodari Nundu. No se a vosotros pero a mí me parece una ilustración preciosa.


Bibliografía:
  • Wellnhofer, P. Atlas Ilustrado de los Pterosaurios. Susaeta ediciones, S. A.: 191 pp.
  • Lü, J.; Unwin, D. M.; Jin, X.; Liu, Y, & Ji, Q. 2009. Evidence of modular evolution in a long-tailed pterosaur with a pterodactyloid skull. Proc. R. Soc. B published online 14 October 2009: 7 pp. doi: 10.1098/rspb.2009.1603. Artículo.
  • Naish, D. Darwinopterus, the remarkable transitional ptrerosaur. Tetrapod Zoology. Consultado el 158/10/2009.

miércoles, 7 de octubre de 2009

La ciencia en España no necesita tijeras

Hoy voy a romper con la temática habitual de este blog. Desde aquí, mi entrada con el sugerente número 69, me sumo a la iniciativa La ciencia española no necesita tijeras.

Y es que este país es una vergüenza, ahora el gobierno ha decidido recortar la inversión en I+D. ¡Toma ya!. Lo mejor de todo es que a la población se la trae floja, lo único que les importa es con quién se acuesta el famosillo de turno o las últimas aventuras de cierto futbolista portugués ídolo de los poligoneros cuyo nombre no pronunciaré aquí.

Así nos va, recortemos el gasto en investigación (una forma muy interesante de salir de la actual crisis económica) pero permitamos que toda nuestra economía se base en el pelotazo urbanístico.

En fín, este es un motivo más para avergonzarme de ser español.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Resolviendo el acertijo: perro vinagre

Antes que nada disculpar mi tardanza en publicar la solución al juego.

Como bien ha dicho Virginia la solución a la adivinanza anterior es el perro vinagre o de matorral (Speothos venaticus). Una rápida descripción de este cánido sería: un cuerpo en forma de largo y rechoncho con unas patas cortas, vamos que parece más una comadreja que un perro. Esto es una adaptación al ambiente en el que vive: las selvas humedas sudamericanas, ocupando un territorio que abarca los estados de Brasil, Argentina, Paraguay, Perú, Venezuela, Colombia, Surinam, Guayana, la Guayana Francesa, Ecuador, Panamá y, posiblemente, Costa Rica.

Dentro de los cánidos es el que posee una dentadura más carnivora, de hecho se alimenta exclusivamente de carne. Con sus 63 centrímetros de altura caza en manadas formadas hasta por seis individuos, depredando especialmente sobre pacas (Agouti paca) y agutís (Dasyprocta sp.). Incluso se ha informado, pero no confirmado, la caza de especies considerablemente más grandes que este animal, como capibaras (Hydrochaeris hydrochaeris), venados del género Mazama, ñandús (Rhea americana) y, lo que resulta más sorpredente, tapires (Tapirus terrestris) (1). ¡Vamos un chucho a tener en cuenta!. Y es que, por si todo esto fuera poco, presenta una membrana interdigital que le permite nadar, salvando los grandes ríos de la región.


Este video linkeado de ARKive se aprecia a una manada de perros vinagre en plena acción
Pero el perro vinagre no es la única especie que ha existido del género Speothos. En el Pleistoceno existió una especie de mayor tamaño S. pacivorus, que aparte de ser más grande se diferenciaba por ciertos rasgos dentales. Tradicionalmente se ha considerado al perro vinagre estaba muy relacionado con el licaón (Lycaon pictus) y el cuon (Cuon alpinus). Sin embargo, no todos compartían este pensamiento y lo relacionaban de forma muy íntima con el atelocino o zorro de oreja corta (Atelocynus microtis), formando el clado del Cerdocyon (1). Como curiosidad decir que en el grupo también se incluía al perro mapache (Nyctereutes procyonoides) originario de Asia oriental pero introducido en algunas partes de Europa. ¿Cómo explicar que la mayoría de los parientes vivan al otro lado del mundo? Pues de la forma más sencilla posible, es decir, mediante antiguos puentes de tierra y, como no, recurriendo a la omnipresente Beringia, a trevás del cual el antepasado común de todas estas especies se dispersó al continente amarillo. Pero como nada es eterno (y menos en las eras glaciares) Beringia fué de nuevo engullida por las aguas el perro mapache quedó aislado en Asia del resto de sus parientes. Ante esta controversia y, cada vez de forma más habitual, los estudios moleculares ayudaron a arrojar luz a la controversia taxonómica del perro vinagre. Éstos basados en ADN mitocondrial acabaron por finiquitar las teorias anteriormente explicadas. Así pues ahora sabemos que el pariente más cercano del perro vinagre es otro curioso cánido sudamericano, el lobo de crin (Chrysocyon brachyurus), del que me gustaría hablaros algún día.

Como es habitual siempre que se habla de fauna tenemos que hablar del estado de conservación de este cánido. Pues bien, está catalogado como amenazado en calidad de vulnerable (VU) por la UICN. La principal amenaza que se cierne sobre el perro vinagre es el cambio de uso del suelo al que se puede ver sometido su hábitat y a una posible persecución por parte de los humanos. Eso sí este animal es bastante difícil de encontrar ya que es muy sensible a las alteraciones en el medio, así que puede ser un buen indicador de la salud del ecosistema.

A todo esto felicidades a Virginia por acertar, aunque me temo que Darkrosalina también lo sabía ;)

Bibliografía:
  1. Zuecher, G. L.; Swarmer, M.; Silveira, L. & Carrillo, O. Bush dog (Speothos venaticus).PDF.
  2. Bello Beisiguiel, B. & Zuercher, G. L. 2005. Speothos venaticus. Mammalian species 783: 1-6. PDF.

martes, 22 de septiembre de 2009

Adivina, adivinanza 4

Bueno, bueno ya iba echando en falta este juego, así que aquí os dejo unos intrigantes ojos

Veamos quien sabe a que especie pertenecen, la solución en un par de días (o tres, según las ganas y/o tiempo del que disponga).

¡Suerte!

¡Ah! ¡Y por cierto feliz equinoccio de otoño!

martes, 15 de septiembre de 2009

Una buena noticia para empezar

Que este blog pase tanto tiempo sin actualizarse es una desfachatez por mi parte. Hace un par de semana que se me acabaron las vacaciones y aún no he tenido tiempo hasta hoy de ponerme en serio con esta bitacora que tanto aprecio. Pero hoy, por fin, la cosa cambia.

Que mejor forma de empezar esta nueva temporada que con una noticia muy esperanzadora, que tiene que ver con los últimos representantes de un simpático animal del norte peninsular: el oso pardo cantábrico (Ursus arctos).

Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la fauna es el efecto barrera que producen las grandes estructuras lineales de origen antrópico, es decir, carreteras y vías de tren. Para solucionar este problema se diseñan unas zonas especiales conocidas como pasos de fauna, que, como indica su nombre, se utilizan para permitir la conexión entre las diferentes poblaciones. Suelen ser pasos que discurren por debajo de las carreteras, ideales para especies de pequeño tamaño, pero, ¿qué pasa con las más grandes, como los citados osos? Cierto es que algunas se atreven a usarlo como el ciervo (Cervus elaphus) de la imagen de la derecha, pero esto no es nada común. Para ellos los pasos de fauna deben de pasar por encima. Y es aquí donde entra en juego la noticia a que me refiero del oso pardo. En la actualidad la población de este plantigrado en la Cordillera Cantábrica es dramática, separado en dos núcleos poblaciones totalemente aislados por construcciones humanas lo tiene muy crudo el sobrevivir en ese lugar. Por ejemplo la población oriental únicamente cuenta con 30 ejemplares, mientras que la occidental cuenta con aproximadamente 100*. Recientemente la justicia, que por una vez hace honor a su nombre, paralizó otro aberrante intento de aislar aún más si cabe ambas poblaciones.

Pues bueno a pesar de todo lo comentado me alegra poder comunicaros esta noticia tan sensacional y esperanzadora, que por otra parte a carecido de la difusión mediática que se merece, ¡¡¡y es que la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias anunció la pasada semana la existencia de dos ejemplares híbridos de ambas poblaciones!!!. Y yo estoy aquí tan emocionado que apenas puedo apretar las teclas :D

*Aún así y todo debe mencionarse que el reducto pirenaico del oso pardo ibérico autóctono se reduce a 3 ejemplares como mucho, el resto es parte de un programa de reintroducción.

jueves, 16 de julio de 2009

Los cornudos arietes mesozoicos

Existen una serie de mitos alrededor de los dinosaurios que han calado muy hondo en el imaginerío popular. Estos mitos, muchos de los cuáles fueron en su día teorías respaldadas por científicos, van desde el comportamiento acuático de los saurópodos hasta el comportamiento belicoso de unos dinosaurios conocidos como ceratópsidos. En efecto la gente profana en estas temas tiene una concepción errónea del comportamiento de estos antediluvianos seres. Piensan que no serían más que arietes vivientes dispuestos a descuajaringuar al primer terópodo que se les pusiera por delante. Sin duda esta idea ha sido alimentada por el paleoarte ya que existen miles y miles de imágenes de la lucha entre los archiconocidos Tyrannosaurus y Triceratops, como ejemplo tenemos este espectacular diorama:

Según este mito los cuernos y la proyección parietal de los ceratópsidos tendrían una función defensiva, usados de forma similar a una espada y un escudo. Nada más lejos de la realidad y, como todo en esta vida debe tener una explicación, utilizaré sólo dos argumentos.

El primero de todos tiene que ver con la anatomía de esa bizarra estructura de la parte posterior del cráneo tan típica en estos dinosaurios cornudos. En realidad esta especie de collarín era bastante frágil y estaba muy irrigada, por lo que cuesta creer que se usara con fines defensivos. Para muestra de ello es que salvo dos géneros, Triceratops y Avaceratops, el resto de ceratópsidos presentaban dos grandes ventanas en estos collarines con el fin de aligerar el peso de la cabeza. Pues entonces, ¿cuál es la función de esta estructura? Para responder esta cuestión primero debemos conocer la naturaleza de este rasgo. No es más que la proyección del hueso posterior del cráneo, concretamente el parietal. Parece ser que la principal función de esta proyección parietal sería la de servir de inserción a los grandes músculos mandibulares, asímismo es también muy probable que, juntos con los cuernos, tuviera un uso relacionado con la atracción sexual. No es muy difícil imaginarse a un ceratópsido macho pavoneándose delante de las hembras con un colorido collarín. Los cuernos entrarían en juego ante rivales de fuerza pareja de una forma similar a los actuales cérvidos, de hecho existen estudios que confirman este uso ritual de los cuernos (1).

Si nos sentamos a observar la naturaleza nos daremos cuenta de un principio que cumplen todos los seres vivos: no derrochar energía. Esto se comprueba de una forma muy sencilla, basta con sentarse en el sofá y ver cualquier documental sobre la sabana africana de los muchos que emiten en la tele. En estas producciones se ve a guepardos (Acinonyx jubatus) cazando cachorros de gacelas de Thompson (Gazella thompsoni) o a hienas manchadas (Crocuta crocuta) abatiendo a exhaustos machos de topis (Damaliscus lunatus) tras el periodo de celo, todos los depredadores rara vez acechan a ejemplares en plenas condiciones físicas, aunque lo hagan en grupo. Ahora este pensamiento únicamente hay que extrapolarlo a la Era Mesozoica y,para el caso de los ceratópsidos, al Cretácico de Norteamérica o Asia. Imaginemos un pequeño grupo de terópodos cualesquiera, por ejemplo Daspletosaurus, que se acerca a una manada de ceratópsidos, por ejemplo Styracosaurus. Los terópodos, en contra de lo que la gente cree, no se abalanzarían como locos hacia la manada pegando bocados a diestro y siniestro, ni los ceratópsidos saldrían disparados hacia él para empalarlos con sus cuernos nasales. En vez de todo esto los atacantes observarían la manada hasta fijarse un objetivo, algún ejemplar que no esté en sus plenas cualidades físicas. Posteriormente atacarían, haciendo cundir el pánico entre las presas que pondrían pies en polvorosa. En ningún momento osarían enfrentarse a los depredadores, salvo que se vieran acorralados y sin ninguna posibilidad de sobrevivir.


Alguno podrá decirme que no se puede comparar los ecosistemas mesozoicos con los actuales pues son muy diferentes. De acuerdo, eso es totalmente cierto, pero también es cierto que no hay nada que nos obligue a pensar en que las relaciones predador-presa eran distintas a las de hoy en día. Es por ello que es absurdo pensar en un comportamiento belicoso y de derroche de energía por parte de los dinosaurios.

Cambiando totalmente de tema anunciaros que este blog también se ha inscrito en los Premios 20 blogs. Me he inscrito en la sección de "Naturaleza y animales", y gracias a la arbitraria ordenación alfabética "sólo" voy en el puesto 65, brindo por no haber bautizado a este modesto blog por un nombre empezado por z.

Por ahora no tengo ningún voto, pero espero que la cosa cambie :)


Bibliografía:
  1. Farke, Andrew, A. 2004. Horn Use in Triceratops (Dinosauria:Ceratopsidae): Testing Behavioral Hypotheses Using Scale Models. Palaeontologia Electronica 7 (1): 10 p. Artículo.